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Propósito de vida

Existe una gran Inteligencia Divina que guía a todos los reinos, incluidos los seres humanos. Es la misma sabiduría con la que nace un niño, instintivamente sabiendo cómo alimentarse del pecho de su madre. Es la inteligencia que diseñó el cuerpo humano con tal perfección que nos mantiene con vida, incluso cuando ignoramos la complejidad de su funcionamiento. Todo en la creación sigue un orden preciso y asombroso, reflejando esta Inteligencia que nos guía a lo largo de la vida. Si estamos dispuestos a conectar con ella y seguir su dirección, nuestra existencia se torna más positiva y significativa.  

Esta Inteligencia forma parte de nuestra herencia divina, de nuestra esencia espiritual. Cada uno de nosotros posee una chispa de la misma energía que gobierna el cosmos, una esencia otorgada por Dios, que es amor puro y creó todo con infinito cuidado. Al recibir un alma individual, esencialmente igual a la Alma Universal, también se nos dio un corazón y una mente con un potencial ilimitado. Sin embargo, este potencial suele permanecer latente y raramente se desarrolla por completo.  

En lugar de reconocer que estamos llamados a ser co-creadores junto a Dios, guiados por esta Inteligencia Divina, nos identificamos con nuestra parte humana limitada y con nuestro cuerpo físico. Con el tiempo, hemos perdido la conexión con nuestra esencia superior y hemos quedado atrapados en la perspectiva estrecha de nuestra existencia terrenal.  

Nuestro potencial infinito solo puede despertar si aprendemos a vivir una vida disciplinada, conectada y guiada, basada en el amor en acción y el servicio. Cada pensamiento y acción amorosa nos fortalece, mientras que las emociones y acciones negativas, como el miedo, la duda, los celos, la envidia y la ira, nos debilitan y nos atan a nuestra parte más densa.  

Para recuperar nuestra verdadera naturaleza, debemos elevar nuestra vibración, purificarnos y fortalecernos. Solo así podremos reconectar con seres de dimensiones superiores y con Dios, quien nos otorgará una visión más amplia e iluminada, imposible de alcanzar desde nuestra limitada perspectiva humana.  

 

El propósito de la vida humana  

El objetivo fundamental de la existencia humana es elevar nuestra vibración y restablecer nuestra conexión con la Inteligencia Divina. Para ello, debemos alinear nuestra voluntad con la de Dios y permitirle guiarnos. Dios no puede disminuir Su vibración para facilitar esta conexión; somos nosotros quienes debemos elevarnos, trabajando en todos nuestros vehículos: físico, emocional, mental, espiritual y energético, los cuales están relacionados con las lecciones de vida de los chakras.  

Cada persona nace con una esencia única y talentos específicos, que forman parte de su misión en la Tierra. Cuando logramos conectar con la Esencia Divina a través del sexto chakra, nuestra misión nos es revelada. Así como cada órgano y célula del cuerpo tiene una función precisa dentro del organismo, cada ser humano tiene un papel en el gran Todo. Al igual que el cerebro coordina y regula todas las funciones del cuerpo, Dios, con Su visión superior, dirige la armonía del universo.  

Sin embargo, hoy en día, el Planeta Tierra ya no es un organismo funcional, pues la mayoría de las “células” humanas han perdido su conexión con la Inteligencia Divina y ni siquiera buscan recuperarla. Bienaventurado aquel que encuentra su misión, pues a través de ella sus talentos florecen y su vida adquiere plenitud, sabiendo que está siendo guiado para servir al bienestar de la humanidad.  

 

Los chakras y sus lecciones de vida  

Cada chakra está asociado con diferentes aspectos de nuestra existencia:  

- El primero y tercer chakra están principalmente ligados al cuerpo físico.  
- El tercer chakra (plexo solar) es la fuente de energía vital del cuerpo.  
- Los chakras segundo, tercero y cuarto están relacionados con el cuerpo emocional.  
- El tercer chakra gobierna las emociones humanas inferiores, mientras que el cuarto chakra abarca las emociones superiores.  
- El quinto chakra rige el cuerpo mental.  
- El sexto chakra (tercer ojo) permite la conexión con dimensiones superiores y con Dios.  

Cada uno de estos centros energéticos se activa y equilibra al dominar sus respectivas lecciones de vida. Cuanto más avanzamos en estos aprendizajes, más desbloqueamos los chakras, permitiendo que la energía fluya libremente y fortalezca todos nuestros cuerpos.  

Cuando alcanzamos la conexión en el sexto chakra, recibimos instrucciones claras sobre cómo trabajar nuestro cuerpo más débil. Estas directrices requieren disciplina y, cuanto más diligentes seamos en seguirlas, más rápido progresaremos, alcanzando mayor fortaleza y felicidad.  

 

La búsqueda errónea de la felicidad  

Los seres humanos suelen buscar la felicidad en el mundo exterior, a través de bienes materiales, prestigio, poder, placer, comida o relaciones. Sin embargo, todo ello es efímero y transitorio. Nada de esto puede brindarnos una felicidad duradera, ya que la naturaleza del universo es el cambio constante.  

El único principio inmutable en el cosmos es la Gran Fuerza que lo creó y lo sostiene. Esta Energía Divina es omnipresente, omnipotente y omnisciente, y su grandeza trasciende cualquier intento de definirla con palabras. Solo podemos conocerla y experimentarla directamente al elevar nuestra vibración y trascender las limitaciones de nuestra naturaleza humana.  

La existencia de Dios no puede ser probada científicamente, pero sí puede experimentarse y confirmarse a través de la vivencia personal. Por ello, nuestra máxima prioridad en la vida debería ser conectarnos con esta Gran Energía, llamada Dios, la Madre Divina o el nombre que cada uno elija.  

 

Vivir guiados por Dios  

Conectarnos con Dios no significa retirarnos del mundo ni llevar una vida ascética. Al contrario, nuestra labor es con los seres humanos, quienes tienen el poder de influir positiva o negativamente en todos los reinos de la creación. Podemos y debemos compartir lazos de amor con otros, pero siempre desde una guía superior.  

Cuando alcanzamos esta conexión, no solo fortalecemos nuestro vínculo con Dios, sino también con el ser interior de cada persona, animal y planta. Somos cincuenta por ciento humanos y cincuenta por ciento esencia divina.  

Nuestro ser interior, presente en todas las dimensiones, es la parte de nosotros que puede comunicarse telepáticamente con seres superiores y recibir su guía. Como seres humanos, hemos evolucionado lo suficiente para poseer una mente consciente y, con ello, el libre albedrío, un regalo divino que nos permite elegir entre elevar nuestra vibración y evolucionar o descender y debilitar nuestra esencia.  

Sin una guía clara sobre las lecciones de vida de los chakras y sin la conexión con un maestro o con Dios, caemos en los mismos errores una y otra vez, repitiendo patrones de vida tras vida.  

 

El propósito de Ashatya  

La misión de Ashatya es proporcionar un mapa claro para el desarrollo personal y espiritual de su comunidad, incluyendo su personal, niños y estudiantes. A través de la enseñanza de las lecciones de vida de los chakras, buscamos capacitar a cada individuo para alcanzar la conexión con Dios, recuperar una conciencia superior de amor universal y contribuir a la sanación de la humanidad y del Planeta Tierra.


Carretera Sto. Domingo Ocotitlán, km 4.5
Tepoztlán, Morelos, México.
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